Al iniciarse un cultivo se produce una
división asincrónica de los diferentes tipos celulares que forman el explanto y una selección debida
a que las células difieren en su adaptación
a las condiciones de cultivo. Esto determina una heterogeneidad
inherente al cultivo de tejidos
vegetales, aunque es posible, después de varias generaciones, obtener
cultivos más homogéneos pero
probablemente diferentes a los parentales.
El cultivo de tejidos
indiferenciados puede presentar, además, un amplio espectro de variaciones. Es así que se han observado anormalidades
cromosómicas como deleciones, fusiones,
cambios en la ploidía y variaciones en el número y el tamaño. Lee & Phillips (1988) atribuyen estos
reacomodamientos cromosómicos a una replicación tardía de la heterocromatina o a un desequilibrio en
el polo de nucleótidos como consecuencia
de los ciclos de transferencia desde medios de cultivo agotados a medios
frescos.
FUENTE:
http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/2211/4_-_Cultivo_in_vitro.pdf?sequence=6
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