lunes, 19 de noviembre de 2012

TAREA ( FRUTALES LIBRES DE VIRUS PARTIENDO DE ÁPICES MERISTEMATICOS



La regeneración  de plantas sanas partiendo del cultivo in vitro de ápices meristemáticos de  ciertos vegetales leñosos exige la búsqueda de técnicas complejas y su empleo acertado. Esas  técnicas deben permitir al explante sortear frecuentes dificultades como la oxidación, la  heterogeneidad de respuestas, la reversión al estado juvenil, la presencia de inhibidores de  enraizamiento y, sobre todo, la sobre vivencia al trasplante en condiciones autótrofas. El éxito obtenido en la regeneración de plantas libres de virus partiendo de los trabajos de Morel  et al. (1952), que en la actualidad han producido comercialmente un centenar de especies herbáceas,  no tía sido posible más que en contadas especies de frutales y forestales. Entre las especies  rebel- des, más recientemente llamadas ‘recalcitrantes’, están el duraznero (Prii- une persica (L.)  Batsch) y numerosos cítricos. Buscando una mejor respuesta del ápice meristemático de algunos cítri- cos, Murashige et al. (1972)  y Navarro et al. (1975) plantearon la posibili- dad del microinjerto in vitro de ápices sobre  plántulas provenientes de semillas, logrando así el desarrollo de plantas libres de numerosos virus  (Navarro y 5 uárez, 1977; Roistacher, 1977). El microinjerto in vitro fue aplicado más tarde al manzano (Alskief y Villemur, 1978), al damasco  (Martínez et al., 1979) y a las vides (Engel- brccht y Schwerdtfeger, 1979) en las que se  Obtuvieron ejemplares libres de virus. Introduciendo algunas modificaciones a las técnicas disponibles, fue posible regenerar plantas de  Duraznero libres de virus  como  Sharka  o Plum Pox y algunas cepas del Necrotic Ringspot Virus  (NRSV), cuando se microinjertaron in vitro ápices del cultivar GF 305 (Mosella, 1979).

Procedimientos

Micro injerto in vitro
PROTOCOLO CLASICO. Descñbe, como metodología de rutina, los pasos diagramados   (Murashige et al., 1972; Navarro et al., 1977; Alskief, 1978).
1.  Preparación del poHalnjerto. Se describe la obtención de plántulas de dos especies que se usarán como portmnjertos.
Dureznero. Las semillas desprovistas del endocarpo se esterilizan con alcohol de 950 durante 2 min  y luego se tratan con hipoclorito.de calcio (99o-12@ ) >ás 0. 190 de Tween-20 durante 30 a 60 min.  Luego se enjua- gan tres o más veces con agua destilada estéril.
Las semillas se siembf n axI R£Qtic Cliente III 40 ml de medio nutritivo gelificado (Knop-Heller)'  contenidos en tubos de vidrio de 170 x 30 mm que se.tapan con algodón hidrófobo y papel de  aluminio. El medio de cultivos.contiene agar (8-9 g/ litro), sacarosa (40-60 gJ litro), y su pH se  regYa entre 5.5 y 5.6.
En todos estos ensayos los medios fueron esterilizados en autoclave a 105 0Cdos veces: la primera  durante 15 min, y 24 horas después durante 5 min. La estratificación durante un lapso de 60 a 90 dlas a 4 0C en la oscuñdad Favorece la ruptura de la dormencia de Wunus persica  cv. GF 305.

Luego de este plazo, y en un tiempo de 4 a 9 dlas a 27 0Cen la oscuridad, se obtienen las plántulas  que servirán de portainjerto.
Cftricos. Semillas del ‘citrange’ Troyer, cuyas cubiertas seminales han sido removidas, se  esterilizan superficialmente con NaOCl(0.5i‹›Ia1 que se añaden algunas gotas de Tween-20 como  agente humectante. Luego se enjuagan tres o más veces con agua destilada estéril. Se siembran las  scijiillas así tratadas en 40 ml de medio nutritivo (Murashige et al., 1962) gelificado (l Qi), con  20 gJ litro de sacarosa, a un pH de 5.6, en tubos de vidrio de 170 x 30 mm y se colocan a 24 0C en  la oscuridad; se logra así la germinación y cl crecimiento de las plántulas unos l5 días después.  En un lapso de 3 a 4 semanas, el epicótilo mide más o menos 6 cm de longitud y las plantas están ya  listas para el micro injerto.

2. Obtención del ápice meristemático. El ápice meristemático mide de 0.2 a 0.4 mm en cítricos  [(Citriis sinensis (L.) Osbeck cv. Thomson y Curtis fimon (L.) Burm. f. cvs. Génova, Eureka y  Lisboa)] y de 0.6 a l mm en el duraznero (Z'. persica cv. GF 305); comprende el meristema  propiamente dicho y uno o dos primordios foliares. El meristema se obtiene de los brotes terminales  de plantas mantenidas en el invernadero o de plantas cultivadas de 2 a 3 afios en el campo, si se  trata de cítricos. Los brotes se esterilizan superficialmente con etanol 809s v/ v) durante 2 a 3  min y luego durante 10 a l5 min con hipoclorito de calcio (69-99‹›) que contenga 0. l lo de  Tween-20.
Luego los brotes sc lavan con agua destilada estéril tres o más veces. ‘La operación se realiza con  la ayuda dé un binocular de 20 aumentos en una cámara de flujo laminar.
3. Microinjerto. Los portainjertos desarrollados en condiciones estériles se extraen del tubo de  Germinación en la cámara de flujo; se les secciona el epicótilo a 2 cm del cuello, y se eliminan  los cotiledoiies lo mismo que las yemas laterales si se trata de cítricos. La operación se realiza  Sobre una caja Petri estéril.
El ápice ‘injerto’ se coloca sobre la superficie decapitada y en contacto con la zona vascular, en el duraznero. En los cítricos, en cambio, se hace una escisión en la corteza del epiciclo en forma  de t invertida.
La plántula injertada se coloca en un redondel de papel filtro perforado en su centro que le  Servirá de soporte en el tubo de vidrio, de manera que el sistema radical quede en contacto con un  medio nutritivo líquido. Para los 517.
4. Incubación. Los microinjcrtos se incuban en una cámara de ambiente controlado a 24::1:2 0C, con  una intensidad lumínica que varla de 600 lux (durazneros) a 1400-1600 lux (ci¡ricos), y con 16  horas de luz por día. El período de incubación es de 20 a 60 días en durazneros y de 30 a 40 dlas  en cítricos, momento en que las plantas se trasplantan  a macetas.

5. Trasplante a mecetes. Logrado el desarrollo del injerto, las plántulas se extraen de los tubos y  sus raíces sc‘lavan profusamente con agua a fin de eliminar los restos del medio de cultivo. Luego  se llevan a maletas que contienen un sustrato arena/ turba (509'¢-509’‹›) para los cítricos, y  turba, tierra dc hoja y arena (en ciertas proporciones) para los durazneros. Estas mezclas se  Esterilizan previamente en autoclave a 130 0C durante 30 min, o directamente mediante la aplicación de vapor durante una hora. Las plántulas se cubren en las macetas con una bolsa de polietileno o con un frasco de vidrio para reducir los efectos de la deshidratación. Las plantas se colocan más tarde en zonas sombreadas del  Invernadero, donde se adaptan a las condiciones normales del cultivo porque se abren paulati- namente las bolsas y  aumenta gradualmente la intensidad lumínica. Poste- riormente se realizan los ‘indizajes’  virológicos.
PROTOCOLO MODIFICADO. Con el fin de mejorar ciertas  condi- ciones de trabajo y obtener mejores   resultados en los durazneros, se introdujeron varias modificaciones a la técnica clásica  antes  descrita (Moselle ct al., l979a) que se detallan a continuación.

l. Preparación del portainjerto. Se describen los portainjertos del duraz- ncro y de los cítricos. Duraznero. Aunque los portainjertos se desarrollarán en macetas y en condiciones de invernadero, la  estratificación se hace con las máximas medidas de asepsia para asegurar la calidad fitosanitaria  de las plantas. Las semillas desprovistas del endospermo se esterilizan, como en los casos  anteriores, con alcohol de 95º durante 2 min y luego con hipoclo- rito de calcio (9Q - l2P) durante 30 a 60 min agregando Tween-20 (0. l Qi). Luego se enjuagan una vez con HC10.01 N y tres veces más  con agua estéril. Enseguida se siembran asépticamente en tubos, como se describió anteriormente, o  en cajas Petri entre dos capas de papel filtro humedecidas con agua estéril. Permanecerán así a 4  0C en la oscuridad durante un período de 60 a 90 dlas para romper la latencia. Se lavan entonces  con agua estéril y se siembran en macetas de 2 litros que contengan una mezcla, en proporciones  iguales, de turba, tierra de hoja y arena, esterilizada durante una hora con vapor; luego se colocan las macetas en el invernadero  donde permanecerán entre 80 y 120 días hasta alcanzar la altura de injerto (de 30 a 40 cm). Cítricos. Semillas de Cítrus jambhiri Lusch (limón rugoso) servirán como portainjerto a Citrus  limon (L.) Burm. f. cvs. Lisboa, Eureka y Génova. Las semillas se esterilizan como se explicó en el  protocolo clásico para la microinjertación in vitro y se siembran en bandejas de terminación  (almácigos). Se trasplantan luego las plántulas a recipien- tes de polietileno negro dc l5 x 40 cm con una mezcla estéril de arena y suelo (50Q -509 vJ v) donde permanecerán en condiciones de  inverna- dero durante 4 a 6 meses; finalmente, estas planticas serán microin- jertadas.
2. Preparación del ápice ‘injerto’. Los ápices meristemáticos que servirán de injerto en esta  técnica in vivo, se extraen de los brotes terminales de las plantas madre, se esterilizan según el  protocolo clásico, y luego se someten.

Los ápices sembrados se someten a incubación en  una  cámara  de ambiente controlado, con  Temperaturas de 24:£2 °C, y con una intensidad lumínica de 1000 a 1600 lux, 16 horas por día.
Después de l5 a 30 días, los ápices pretratados alcanzan un tamaño cercano a l cm que permitirá  Manipularlos fácilmente como ‘injertos’. Los ápices se extraen entonces del tubo de cultivo, se  Lavan con agua destilada y  luego con una solución de 1.5 g/ litro dc Dieca; se hace un corte en doble bisel en la base del ápice desarrollado in vitro,  Que debe coincidir con el corte que se hará en el tallo decapitado del portainjerto. En las heridas  de los cortes se aplica nueva- mente Dieca como antioxidante con una jeringa provista de un filtro  Millipore  (0.45 mm).
La elongación radical y el crecimiento de la planta regenerada requeri- rán dc un tercer repique a  un medio simple (M11 16 diluido a la mitad), sin hormonas, con bajo tenor de azúcar (10 g/ litro),  y con fuerte iluminación (4000 a 6000 lux, 16 h por día).


El trasplante de los ápices enraizados a macetas se realiza en las mismas Condiciones descritas en' el protocolo clásico para micro injertos in vitro.
Cuando se hacen todas las manipulaciones dentro del tubo que contiene el porta injerto, disminuyen  notablemente el estrés de la plántula, las posibilidades de contaminación, y los riesgos de  oxidación. La técnica aporta una mejora importante al desarrollo radical de la plántula, que  aumenta a 329 o el éxito del trasplante a macetas; proporciona también una gran rapidez en la  manipulación del Microinjerto porque logra hasta cinco y seis micro injertos cada 10 minutos, y  Disminuye considerablemente los volúmenes del medio nutritivo empleado. Finalmente, los porcentajes  de plantas libres de virus obtenidos por esta técnica modificada permanecen invariables, y las  plantas no presentan alteraciones fisiológicas ni morfoló- gicas, luego del trasplante y de su  desarrollo, que las alejen de sus tipos parentales.

Conclusiones
Estos protocolos son aplicables también a especies de cítricos como el limonero y el naranjo, y se  consideran una importante herramienta para resolver problemas de limpieza de virus en otras especies  leñosas frutales o forestales; se pueden aplicar además a ápices de origen diverso como los de  plantas infectadas por patógenos sistémicos, los de callos organogénicos, los dc embriones  somáticos, los de embriones inmaduros, y otros.
 Refuerzos como la termoterapia la quimioterapia, o ambas, podrían utilizarse incluso durante los  períodos de cultivo in vitro o de pretrata- miento de los ápices; éstos podrán cultivarse luego  directamente o microin- jertarse in vitro o in vivo, aumentando ast las posibilidades de  eliminación de patógenos sistémicos.

viernes, 16 de noviembre de 2012

3.5.2.3 Cryoconservacion del Germoplasma


La crioconservación, que describimos a continuación, puede ser aplicada ventajosamente a la conservación de especies y variedades vegetales silvestres o cultivadas como alternativa a las colecciones y bancos de germoplasma clásicos (bancos de semillas, colecciones en campo). La crioconservación de plantas es un proceso consistente en la preparación, mantenimiento y preservación a largo plazo de un material vegetal, en unas condiciones de temperatura ultra bajas de –196 ºC, obtenidas mediante nitrógeno líquido (NL). Este método de conservación de material vegetal presenta una serie de ventajas frente a otros sistemas de preservación de recursos filogenéticos: es un método rápido, sencillo, no altera la estabilidad genética del material y reduce sustancialmente el esfuerzo y los costes que representan el mantenimiento de colecciones de germoplasma vegetal in vivo o in vitro, al eliminar casi por completo la mano de obra y evitar los riesgos fitopatológicos y fisiológicos que habitualmente aparecen en el mantenimiento de los bancos de germoplasma vegetales. Hay que señalar el importante ahorro de espacio que supone mantener una colección de especies hortícolas o leñosas en pocos metros cuadrados en vez de en plantaciones de cientos o miles de metros cuadrados.
El elemento fundamental de la crioconservación es el NL que se almacena y mantiene en tanques especiales herméticos que permiten que se mantenga en estado líquido y se evapore muy lentamente, manteniendo una temperatura de –196 ºC. El NL es incoloro, inodoro y no combustible y está a una temperatura de –196 ºC a presión atmosférica, por lo que el contacto con los tejidos provoca el congelamiento del área. Es de fácil manejo pero, teniendo en cuenta que desplaza el oxígeno del aire, hay que tener cuidado al manipularlo, lo que se debe hacer en lugares bien ventilados.
El material vegetal a utilizar puede proceder de cualquier parte de la planta: meristemos, yemas, ápices, tallos, callos, embriones somáticos, etc. Debe ser seleccionado de plantas sanas y, en el caso de proceder de material de cultivo in vitro, los parámetros de cultivo se deben optimizar antes de la crioconservación, ya que el éxito de éste proceso de conservación va a depender tanto de los tratamientos utilizados antes de someter al material al NL, como de los utilizados una vez recuperado el material del NL. Por lo tanto, es de extrema importancia poner especial atención en la composición de los medios de cultivo donde se incube el material vegetal antes y después de introducirlo en NL para su conservación [Sakai y cols., 1993, Cryopreservation of Plant Genetic Resources 6: 5-26].
Para la manipulación del material es necesario utilizar recipientes de materiales resistentes a las bajas temperaturas, como los crioviales de polipropileno, donde el material vegetal que queremos conservar se deposita antes de introducirlo en el NL. Estos crioviales, con capacidades entre 1,2 y 15,0 ml, tienen un sistema de cierre a rosca especialmente diseñado para soportar la rápida conversión del NL a gas, que tiene lugar a temperatura ambiente, conversión que de otro modo produciría la explosión del contenedor. Debido a la facilidad con que se evapora el NL, es necesario controlar su nivel dentro de los tanques donde se almacena, para reponer las pérdidas y mantener estable la temperatura a –196 ºC y así asegurar la perfecta conservación del material.

fuente:  

http://www.encuentros.uma.es/encuentros98/crioconservacion.htm

3.5.2.2 Supresión del Crecimiento




Como se discutió antes siempre existe un riesgo, mayor o menor, de inestabilidad citogenética cuando se conserva el germoplasma mediante el cultivo de tejidos  in vitro a largo plazo. Este riesgo se puede minimizar utilizando tejidos organizados (meristemos, yemas y cultivos derivados) y reduciendo la tasa de crecimiento mediante la temperatura baja. Conforme se reduce la temperatura de un tejido el metabolismo celular disminuye hasta llegar a un estado de suspensión animada cuando la temperatura alcanza niveles inferiores a -150° C; a esta temperatura los procesos biológicos han cesado y las posibles causas de inestabilidad se habrán, por tanto minimizado o eliminado. 

fuente:  

http://webapp.ciat.cgiar.org/biotechnology/cultivo_tejidos/capitulo31.pdf

3.5.2.1 Factores que Limitan el Crecimiento



La tasa de crecimiento de los cultivos in vitro puede controlarse empleando, principalmente los siguientes factores: temperatura, nutrimentos organicos e inorgánicos, reguladores de crecimiento y concentración osmótica del medio.
Otros factores como el tamaño de los tubos de ensayo o de los frascos, la calidad o concentración del agente gelificante, la adicción de carbono activado al medio, limitación de la oxigenación, la intensidad de la luz y del fotoperiodo entre otros, son también importantes en el control de crecimiento.
Temperatura: la reducción de la temperatura ha sido el recurso más comúnmente utilizado para disminuir el crecimiento de los cultivos. La mayoría de los cultivos in vitro son mantenidos a temperaturas de 20 a 30°C; a temperaturas más bajas la tasa de crecimiento la tasa de crecimiento disminuye, pero esta reducción depende de la especie en cuestión.
Concentración de nutrimentos: la relación entre la concentración de carbohidratos y de componentes nitrogenados del medio nutritivo puede tener efecto sobre las tasas de crecimiento  y la morfogénesis en los cultivos in vitro, la sacarosa, tiene igualmente un efecto en la viabilidad de los cultivos: concentraciones muy altas o muy bajas resultan nocivas para la conservación de los tejidos in vitro.
Concentración osmótica: la limitación del crecimiento por causas de la concentración osmótica se debe, posiblemente a la reducción de la absorción de agua y de nutrimentos del medio. Puesto que es altamente metabilizable, la sacarosa actúa osmóticamente en concentraciones altas. 

fuente  

http://webapp.ciat.cgiar.org/biotechnology/cultivo_tejidos/capitulo31.pdf

3.5.2 Métodos de Conservación


La conservación puede aplicarse en teoría a tres niveles de organización: génica, de organismo y Ecológica. Con el avance de las técnicas de ingeniería genética, es posible que en el futuro lleguen a establecerse bancos de ADN; sin embargo,  por el momento los genes se conservan agrupados en individuos o en ecosistemas.
Los métodos de conservación de recursos filogenéticos pueden clasificarse de esta forma en dos grandes categorías: métodos de conservación ex situ y métodos de conservación in situ.  Estos últimos consisten en preservar las variedades o poblaciones vegetales en sus hábitats originales, mientras que en los primeros la conservación se realiza en los denominados bancos de germoplasma.
Conservación en campo:
La conservación mediante colecciones de plantas mantenidas en el campo se realiza fundamentalmente en especies sexualmente estériles o que poseen semillas que no pueden ser conservadas durante largos periodos de tiempo. Se emplea también en especies de reproducción vegetativa para el mantenimiento de clones y en aquellas que tardan mucho en producir semilla, como es el caso de las forestales. Entre los cultivos que se conservan en colecciones de este tipo se encuentran algunos de tanta importancia como la patata, la mandioca, el ñame, la batata, el plátano y los árboles frutales en general. Las colecciones de plantas se mantienen en el campo, regenerándolas periódicamente a intervalos que dependen de la duración del ciclo de la planta. Este tipo de conservación necesita grandes extensiones de superficie, especialmente cuando se trata de árboles, y requiere un coste de mantenimiento elevado sobre todo si las plantas necesitan regeneraciones anuales o muy frecuentes. El riesgo de pérdidas por ataque de plagas y enfermedades, anomalías climáticas u otros accidentes naturales es también mayor que en otros tipos de conservación.
Conservación de semillas:
Este método de conservación es actualmente el más utilizado en los bancos de germoplasma, Resultando el más eficiente, económico y seguro para la conservación ex situ de la mayoría de las especies de las zonas templadas, cuyas  semillas son capaces de permanecer viables largo tiempo bajo determinadas condiciones (semillas “ortodoxas”). La longevidad de las semillas ortodoxas puede aumentarse extraordinariamente disminuyendo su contenido de humedad y la temperatura de almacenaje. Según las reglas empíricas de Harrington (1965), la vida de la semilla se duplica por cada 5ºC de disminución de temperatura y por cada 1% de reducción de su contenido en humedad, siendo ambos efectos aditivos. La disminución simultánea de estos dos factores permitiría, al menos teóricamente, mantener durante cientos de años la viabilidad de las 


semillas, siendo el proceso utilizado mayoritariamente por los bancos. En la actualidad, las Normas para Bancos de Genes (FAO/IPGRI, 1994) recomiendan como condiciones más adecuadas para la conservación de colecciones a largo plazo (colecciones base), un contenido de humedad de la semilla del 3-7% y una temperatura de –18 C. Condiciones menos estrictas, principalmente en lo que se refiere a la temperatura, se admiten para la conservación de colecciones a medio plazo (colecciones activas).
El proceso de conservación de semillas comprende varias etapas sucesivas y se inicia con el registro de las entradas y con las operaciones de limpieza requeridas en cada caso. Las semillas se desecan a continuación en un ambiente con baja humedad relativa hasta alcanzar la humedad interna deseada, se envasan herméticamente y se almacenan en cámaras frigoríficas. La elección de recipientes adecuados es un aspecto crítico de la conservación y, de hecho, la pérdida de hermeticidad durante el almacenaje ha sido probablemente una de las mayores causas de erosión genética de muchos y muy importantes bancos de germoplasma. Previamente al almacenaje debe evaluarse la viabilidad de las muestras, lo cual se hace normalmente mediante ensayos de germinación. La baja calidad de las semillas de partida es un factor que influye negativamente en su longevidad, por lo que las muestras iniciales deben tener porcentajes de germinación lo más elevados posible, tomándose normalmente el 85% como valor umbral. La viabilidad de las entradas debe ser controlada periódicamente para impedir un envejecimiento de las semillas que puede alterar sus características genéticas. Como norma general se recomienda una revisión cada 10 años para colecciones base y una regeneración de la muestra cuando la germinación haya descendido por debajo del 85% del valor inicial (FAO/IPGRI, 1994).

fuente:  

http://www.esporus.org/recursos/articles/agrobiodiversitat/conservacion_rec_fitog_isaura_martin.pdf




3.5.1.4 Estrategias



Actualmente, muchos investigadores sostienen que la única forma realista para mantener la estabilidad genotípica es adoptar sistemas que estimulen la tendencia natural de algunas plantas de producir ramas axilares precoces o ramas adventicias, en un ex planté primario. Se argumenta que hay demasiados riesgos de que ocurran cambios cromosómicos al inducir callos, y que incluso sería un desastre  considerar la inducción de embriones somáticos a partir de suspensiones celulares para lograr los objetivos de Micropropagación clonal.
No se puede negar que las técnicas más fáciles y seguras en la multiplicación clonal incluyan las llamadas técnicas de  Micropropagación  pero si se desea que el área de cultivos vegetales progrese, no se debe dudar en trabajar con células genéticamente uniformes.
Aunque se desee pasar por alto el tema anterior no se puede generalizar la idea de evitar el callo y las células libres, ya que hay insuficiencia de datos críticos sobre la estabilidad genética en varios tipos de suspensiones celulares capaces de producir plántulas. No existe por tanto una base adecuada para la generalización.

fuente : 

http://webapp.ciat.cgiar.org/biotechnology/cultivo_tejidos/capitulo31.pdf

3.5.1.3 Estabilidad Genética



La estabilidad genética de los cultivos ha sido, durante mucho tiempo un motivo de inquietud cuando se piensa aplicar las técnicas in vitro para la conservación de  germoplasma. El material recuperado de la conservación in vitro si se introduce un alto riesgo de inestabilidad genética o de selección entre genotipos o de ambas cosas.
En cultivos propagados vegetativamente se han aplicado criterios a morfológicos para caracterizar los genotipos, diferencias que son difíciles de detectar en cultivos propagados in vitro. Se ha señalado que la variación genética causada por un reajuste cromosómico puede presentarse en el cultivo de tejidos. Existe también una correlación entre el tiempo en el que el material vegetal se cultiva como callo y de la probabilidad de que ocurran en el cambio cromosómicos; esto podría causar  un cambio hacia un tipo variante en la propagación in vitro.
La monitoria de la estabilidad genética de los cultivos in vitro de las especies cultivadas está adquiriendo gran interés. Se han adelantado criterios morfológicos, bioquímicos y moleculares  para la detección de los cambios genéticos, se deben desarrollar, como complemento de la evaluación de la estabilidad, técnicas electroforéticas para evaluar la variabilidad de las izo simas  en muestras pequeñas de tejidos obtenidos de cultivos in vitro.

fuente:

http://webapp.ciat.cgiar.org/biotechnology/cultivo_tejidos/capitulo31.pdf

3.5.1.2 Variabilidad



La evaluación de la viabilidad de los cultivos in vitro se debe realizar sistemáticamente. En condiciones de crecimiento lento, en que el periodo de transferencia se extiende durante meses o años, la frecuencia de evaluación de los cultivos aumenta en comparación la evaluación que se haría al material conservado bajo nitrógeno líquido, por ejemplo : las características más importantes   que se evalúan en almacenamiento de crecimiento lento de cultivos derivados al ápice de yemas son: contaminación , senescencia de la hoja (hojas verdes/ hojas muertas), numero de brotes verdes (verdes para Micropropagación adicional ), numero de nudos viables (verdes) en relación con la longitud del tallo (verde), presencia o ausencia de raíces, y ocurrencia de tallo.

fuente: 

http://webapp.ciat.cgiar.org/biotechnology/cultivo_tejidos/capitulo31.pdf

3.5.1.1 Regeneración




La regeneración viene marcada por la necesidad de rejuvenecimiento de las muestras almacenadas, las cuales pueden alterar sus características genéticas al envejecer. La multiplicación es necesaria cuando es preciso aumentar el tamaño de muestra para llegar a los mínimos de conservación recomendados o para disponer de reservas suficientes para suministrar a los usuarios. Ambas operaciones constituyen un mismo proceso aunque en cada caso puede variar la cantidad de material a obtener. La regeneración o multiplicación en campo son actividades costosas y delicadas en las que la diversidad resulta especialmente vulnerable. Su principio primordial debe ser no alterar la composición genética del material vegetal, lo cual implica controlar procesos a veces muy complejos cuando las entradas son poblaciones heterogéneas. En estos casos, es necesario evitar una pérdida selectiva de genotipos a lo largo de todo el ciclo de cultivo, para lo cual es fundamental que el ambiente del lugar de multiplicación sea lo más semejante posible al de origen. El tamaño de la muestra debe ser suficiente para minimizar el riesgo de pérdida de alelos al azar (deriva genética) que se acentúa cuando las poblaciones son pequeñas. Además, en especies alogamas,  es preciso utilizar métodos de aislamiento que eviten contaminaciones por polen extraño y no impidan la polinización natural, lo cual que resulta muy costoso cuando hay que multiplicar simultáneamente un número elevado de muestras (Breese, 1989). Los procesos de regeneración y multiplicación deben por tanto realizarse con la menor frecuencia posible y en casos especialmente problemáticos, como es el de las especies silvestres, puede ser más aconsejable realizar una nueva recolección cuando esto que sea posible.

fuente: 

http://www.esporus.org/recursos/articles/agrobiodiversitat/conservacion_rec_fitog_isaura_martin.pdf

3.5.1 Aspectos Importantes de La Propagación



Dentro de la Biote, el Cultivo de Tejidos Vegetales o Cultivo In Vitro, es una técnica de producción en condiciones totalmente asépticas, en la que a partir de un pequeño segmento inicial de tejido es posible regenerar en poco tiempo miles y millones de plantas genéticamente iguales a la planta madre cuando a este tejido le es aplicado un estímulo por medio de variables físicas o químicas controladas en un medio de cultivo.


Dentro de los aspectos importantes en la conservación in vitro se consideran los siguientes:

  • Permite obtener plantas libres de enfermedades (hongos, bacterias, micoplasmas, virus y tiroides).
  • La micro propagación vegetal nos permite propagar masivamente material vegetal ano en cualquier época del año y en corto tiempo conservando su potencial genético y calidad sanitaria.
  • Permite optimizar el uso de factores ambientales y nutricionales.
  • Facilita el cultivo de un gran número de plantas en una superficie pequeña.
  • Puede conservar material biológico por periodo de tiempo prolongados.
  • Además mediante este método de propagación se puede e puede incluir aspectos de Fito mejoramiento.
fuente: 

http://www.inia.gob.pe/boletin/BCIT/boletin0003/cultivos_de_tejidos_in_vitro.htm

3.5 CONSERVACIÓN IN VITRO

3.4.4 Aplicación Agronomica




Las cultivos de suspensiones vegetales tienen un amplio rango de aplicaciones  constituyendo una técnica muy valiosa en los estudios sobre: 1) la regulación del ciclo  celular, 2) la replicación del ADN y la síntesis de proteínas 3) la transferencia de material  genético, 4) la absorción y transporte de nutrientes, 5) los diferentes eventos metabólicos,  6) la producción de metabolitos de interés en las industrias alimenticias, de fragancias y  farmacéuticas, 7) el aislamiento y la selección de mutantes, 8) los procesos de  diferenciación y desarrollo de los embriones resultantes de la Embriogenesis somática,  (Szabados et al., 1991).

FUENTE : 

http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/2211/4_-_Cultivo_in_vitro.pdf?sequence=6

3.4.3 Fusión De Protoplastos



Aunque existe un método mecánico para aislar protoplastos, el método enzimático es la forma más importante y efectiva para ese propósito.
El método mecánico tiene, ante todo, un interés histórico, ya que su rendimiento es bajo, su procedimiento tedioso y su aplicabilidad limitada. Dicho método consiste en provocar un choque osmótico para producir plasmólisis en las células, las cuales se rompen luego mediante un corte; luego se pueden liberar los protoplastos de las células rotas mediante el establecimiento de su nivel osmótico.
El método enzimático para el aislamiento de los protoplastos consiste en incubar las células en una mezcla de enzimas que regalan la pared celular. Los principales factores que se deben considerar para el éxito son:

      1) El tipo de enzimas que se usaran
     2) La composición del medio en que ellas actuaran
     3)El material de origen de los protoplastos

Para el aislamiento de protoplastos para el método enzimático en necesario usar mezclas de enzimas, en lugar de usarlas individualmente. Se utilizan enzimas de las siguientes clases generales: celulosas, hemicelulosas y pectinasas las cuales se obtienen generalmente de preparaciones comerciales.   

FUENTE: 

 Resumen del libro de cultivos de tejidos capitulo 10 

3.4.2 Variación Somaclonal



Al iniciarse un cultivo se produce una división asincrónica de los diferentes tipos celulares  que forman el explanto y una selección debida a que las células difieren en su adaptación  a las condiciones de cultivo. Esto determina una heterogeneidad inherente al cultivo de  tejidos vegetales, aunque es posible, después de varias generaciones, obtener cultivos  más homogéneos pero probablemente diferentes a los parentales.   El cultivo de tejidos indiferenciados puede presentar, además, un amplio espectro  de variaciones. Es así que se han observado anormalidades cromosómicas como  deleciones, fusiones, cambios en la ploidía y variaciones en el número y el tamaño. Lee &  Phillips (1988) atribuyen estos reacomodamientos cromosómicos a una replicación tardía  de la heterocromatina o a un desequilibrio en el polo de nucleótidos como consecuencia  de los ciclos de transferencia desde medios de cultivo agotados a medios frescos.  

FUENTE: 

http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/2211/4_-_Cultivo_in_vitro.pdf?sequence=6

3.4.1 Producción de Haploides: Cultivo de Anteras y Óvulos




Mediante esta técnica, las anteras inmaduras que contienen polen en una etapa específica de desarrollo se colocan en medios donde el polen inmaduro se divide para formar embriones o callos. Transferidos estos a medios de regeneración, se forman plantas. En la mayoría de los casos se producen plantas Haploides estériles, pero en algunas especies ocurre una duplicación espontanea de los cromosomas en las etapas de desarrollo del callo y de la regeneración de la planta. Sin embargo los intentos de integrar esta técnica con el mejoramiento práctico se limitan a pocos cultivos económicamente importantes a saber arroz, cebada, trigo, papa, tabaco, colza y maíz. Las limitaciones técnicas que afectan a muchas especies, como la renuencia a la regeneración de plantas y los bajos rendimientos de las plantas haploides, han ocasionado el lento desarrollo del mejoramiento genético mediante el cultivo de anteras, en consecuencia, las condiciones que llevan a la haploidia en las plantas cultivadas importantes necesitan desarrollarse o mejorarse. 


FUENTE : 

Resumen del libro cultivo de tejidos vegetales capitulo  13




3.4 TÉCNICAS IN VITRO APLICADAS AL FITOMEJORAMIENTO

3.3.7 Aplicación Agronomica



Podemos conseguir un control de las enfermedades gracias a numerosas técnicas:
  • Cultivo in vitro: por el que se puede proteger a especies cercanas a través de cruzamientos convencionales y por retrocruzamiento me quedo sólo con el gen deseado.
  • Creando resistencia a hongos mediante la sobreexpresión de los genes que son tóxicos para el patógeno, genes que neutralicen sus componentes, mejoren las defensas estructurales, participen en las vías de señalización de las defensas, es decir, que preparen con anterioridad a la planta para la llegada del patógeno, genes que sean de resistencia.
  • Obteniendo resistencia a las bacterias: se introducen nos genes que produzcan enzimas que maten a la bacteria. También lo podemos conseguir haciendo a la planta insensible a la toxina bacteriana. Aumentando sus defensas naturales por sobreexpresión de genes o provocando una muerte celular artificial en el sitio de la infección.
  • Debemos asegurar la resistencia a virus gracias a, aparte de las técnicas tradicionales de tratar con insecticidas e insertar genes de resistencia, a la sobreexpresión mediada por :
    • proteínas, que generan resistencia a virus Cápsida viral (CP)Replicasas virales (RP), Proteínas de movimiento (MP);
    • RNA, Silenciamiento génico postranscripcional (PTGS). También podemos obtener resistencia por la inclusión de genes no virales
    • Incluyendo genes no virales: anticuerpos antivirales, proteínas inhibidoras del ribosoma (RIPs) o genes R de resistencia natural.
  • Otra de las soluciones posibles es producir plantas libres de virus, cultivando meristemos, ya que éste no suele estar infectado con el virus por que su sistema vascular no está muy desarrollado por lo que el virus no puede viajar por su floema o xilema y porque tienen una alta tasa metabólica que impide la infección.
  • También podemos aplicar técnicas de termoterapia, quimioterapa o electroterapia que erradican o por lo menos disminuyen la concentración del virus, pero no erradican completamente la infección.
Otra de las formas de evitar el daño a la planta es el control de las plagas: Mediante insecticidas tradicionales, genes de resistencia a las bacterias ( por ejemplo, Célula de Bacillus thuringiensís esporulante), genes de resistencia a animales (inhibidores de proteasas, colesterol oxidasa, quitinasas...), de resistencia a plantas (inhibiendo sus enzimas digestivas o mediante lectinas), expresando ciertos genes de virus de insectos em plantas para que las proteja de ese insecto, mediante liberación de hormonas que repelan al insecto o atraigan a los depredadores de éstos (aunque tiene algunos problemas medioambientales). Controlando las malas hierbas gracias a herbicidas
FUENTE: 
http://es.wikipedia.org/wiki/Biotecnologia_vegetal

3.3.6 Factores que ayudan a Incrementar la Posibilidad de Obtener Plantas libres De Patógenos



Las c o n d i c i o n e s óptimas de cultivo que favorezcan la formación de brotes vigorosos favorecen la eliminación de patógenos. La temperatura de cultivo de las plantas es muy importante. El cultivo de las plantas infectadas a temperaturas altas dificulta la replicación y movimiento de los patógenos termosensibles, por lo que se facilita su eliminación. Temperaturas de 30-32∞C durante 2-3 semanas pueden ser suficientes para incrementar de forma muy importante la incidencia de eliminación de algunos patógenos, e incluso tratamientos de termoterapia seguidos de cultivo o microinjerto de ápices se utilizan rutinariamente en algunos programas.

El tamaño del ápice juega un papel importante en la eliminación de pató-genos. El aumento de tamaño incrementa el porcentaje de regeneración y de prendimiento, pero reduce la proporción de plantas sanas obtenidas. En consecuencia, es necesario en cada caso adoptar una solución de compromiso que permita obtener unos resultados aceptables en ambos parámetros El costo, el tiempo requerido y la dificultad de las técnicas de cultivo  in vitro y de diagnóstico de patógenos son los aspectos que deben considerarse para la decisión del tamaño de ápice a utilizar en los programas rutinarios. Por ejemplo, para el saneamiento de cítricos por microinjerto se recomienda la utilización de un ápice compuesto por el meristemo apical y tres primordios foliares, con una longitud de 0'1 a 0'2 mm. Con este tamaño se puede obtener alrededor de un 50% de prendimiento y más del 90% de eliminación de patógenos.

FUENTE: 

Resumen del libro de cultivo de tejidos vegetales 

3.3.5 Microinjerto


Microinjerto de ápices caulinares in vitro. Las enfermedades causadas por virusviroidesbacterias y fitoplasmas, que causan importantes pérdidas económicas, se encuentran ampliamente diseminadas en el mundo como consecuencia de la propagación por injerto y de la falta de control sanitario en los árboles tomados como fuente de yemas. Aunque existen insectos vectores para algunas de esas enfermedades, ha sido sin duda el hombre el principal transmisor de las mismas.
Esos patógenos presentes en las plantas de cítricos influyen negativamente y de forma determinante en su producción, longevidad, vigor y calidad de la fruta, además de que limitan el uso de varios patrones.
Para controlarlos es imprescindible contar con material de propagación certificado genética y sanitariamente que garantice el empleo de material de alto potencial productivo, además de adoptar las medidas necesarias para disminuir en lo posible los daños causados por los patógenos transmisibles por vectores, en aras de lograr plantaciones con elevada producción y de buena calidad.

Microinjerto

Trabajando en condiciones de esterilidad, la plántula patrón se extrae del tubo de ensayo, se decapita dejando aproximadamente 1,5 cm del epicotilo, se acorta la raíz hasta 4-6 cm y se eliminan los cotiledones junto con sus yemas axilares. Aunque se han ensayado diversas formas de injerto, se utiliza mayormente la incisión T invertida con dimensiones de 1 mm en el extremo del epicotilo decapitado, a través de la corteza hasta el cámbium  con cuidado de no dañar la médula.
Con el empleo de instrumentos de microdisección , se aisla el ápice caulinar menor de 0,2 mm compuesto solo por el meristemo apical más los dos o tres subyacentes primordios foliares y se coloca con la superficie de corte basal en contacto con la superficie cortical horizontal de la incisión T invertida practicada en el patrón.
Los cortes para la preparación del patrón y el aislamiento del ápice deben ser tan perfectos como sea factible y las operaciones del microinjerto deben efectuarse con la máxima rapidez posible para evitar la desecación de los tejidos.
Se ha demostrado que aunque se logra mayor prendimiento del microinjerto con el empleo de ápices caulinares mayores, existe una relación inversa entre el tamaño de estos y el porcentaje de plantas sanas obtenidas.
Además del tamaño del ápice, otros factores influyen decisivamente en el prendimiento del microinjerto como son el patrón escogido, la variedad del ápice microinjertado, la utilización de patrones etiolados, la edad de las plántulas patrón y la destreza manual del operador.
FUENTE: 
http://www.ecured.cu/index.php/Microinjerto_de_%C3%A1pices_caulinares_in_vitro

3.3.4 Cultivo De Embriones




Haning (1940) fue el primero en demostrar que es posible remover de los óvulos de la planta los embriones de cigotos maduros, y cultivarlos en un medio estéril que contengan los nutrientes esenciales; en este medio los embriones se pueden desarrollar normalmente y germinar. Obtuvo cultivos relativamente exitosos de embriones híbridos maduros procedentes del cruzamiento incompatible y de ellos recupero plantas normales.
En una revisión de los avances en el cultivo de embriones de varias especies económicamente importantes, señala entre ellos lo siguiente: la hibridación  entre algodón americano tetraphoide  y algodón asiático diploide, la obtención de híbridos cruzamiento incompatible entre licopersicum sculemtun y Peruvia  num
Y la transferencia en el tomate de resistencia al mosaico y al virus del marchitamiento así como a varias enfermedades producidas por hongos y por el nematodo de la raíz.

FUENTE: 
  
http://www.monografias.com/trabajos12/aplicult/aplicult.shtml

3.3.3 Cultivo De ápices Meristematicos



Las células meristemáticas son células morfológicamente indiferenciadas, pero especializadas en la función de dividirse ordenadamente; su estructura y fisiología son muy diferentes a las de cualquier otra célula del cuerpo de la planta.
El nombre del tejido proviene del griego meristos que significa divisible.
Los
callos que se obtienen mediante la técnica de cultivo "in vitro" de tejidos están formados por células indiferenciadas, pero éstas no tienen la capacidad de dividirse ordenadamente.  Por esta razón, uno de los  mayores problemas de la biotecnología es lograr que la actividad se vuelva organizada, para que se produzcan los órganos vegetales.

Tejidos
indiferenciados 
Meristemas

Primarios o apicales
Tallo
Raíz
Secundarios o laterales 
Cámbium
Felógeno
Intercalares
Tejidos diferenciados Protección
Epidermis
Peridermis
Fundamental
Parénquima
Sostén
Colénquima
Esclerénquima
Secreción
Estructuras secretoras externas
Estructuras secretoras internas
Conducción
Xilema
Floema


FUENTE:  

http://www.biologia.edu.ar/botanica/tema10/tema10-1.htm

3.3.2 Cultivo de Meristemos Apicales



La técnica del cultivo de meristemos consiste en la disección e incubación del meristemo apical de una planta en condiciones de asepsia. Se considera como meristemo en sentido estricto al domo meristemático del ápice o bien el domo meristemático con uno o dos primordios foliares. La dificultad del cultivo del meristemo aislado aconseja diseccionarlo y cultivarlo con al menos uno de los primordios foliares, con lo que también se obtienen buenos resultados.  Así se obtienen «plantas libres de patógenos», pero atención, porque esta definición puede llevar a error, ya que la aplicación del sistema precisa de una serie de requisitos previos y posteriores. Lo primero consiste en la identificación y caracterización de los patógenos y la puesta a punto de técnicas de detección fiable, para que una vez aplicado el tratamiento de saneamiento se puedan realizar pruebas y analizar las plantas obtenidas (ensayo mediante métodos inmunológicos, injerto sobre especies marcadoras, microscopía electrónica) para verificar la total eliminación de determinados patógenos, pero cuidado, pueden existir otros patógenos cuya eliminación no se haya comprobado.  Esto quizá se entienda mejor si aclaramos que la obtención de meristemos «limpios» es un proceso probabilístico, que no ocurre en el 100% de los casos, sino sólo en una alta proporción, por eso unos meristemos se obtienen libres de patógenos y otros no, y es necesario realizar tests de comprobación de los patógenos uno por uno, antes de certificar la planta como libre de patógenos. Una vez certificadas, estas plantas deben ser tratadas con esmero para impedir su reinfección por vectores o por malas prácticas higiénicas en su manipulación (Quak, 1977). 

Esta historia del cultivo de meristemos empezó allá por 1934, cuando White observó que un virus del tabaco se distribuía desigualmente a lo largo de la planta, y luego Limasset y Cornuet (1949) propusieron que el meristemo podría estar libre del virus. Esto llevó a Morel y Martín en 1952 a cultivar meristemos de dalias infestadas por virus y obtener plantas libres de dichos virus. Después de este trabajo y siendo muy claras las aplicaciones de este método en horticultura y fruticultura, se dedicaron muchos esfuerzos en este campo y hoy día es una técnica de aplicación rutinaria en multitud de especies (patata, fresa, ...).  Luego surgieron las preguntas sobre el porqué de la distribución diferencial del virus en la planta y su ausencia en el meristemo.  En una primera hipótesis se explicaría la ausencia de virus en el meristemo por problemas de transporte de los virus, así si estos se mueven por el sistema vascular de la planta, como los vasos no llegan al meristemo, el virus no podría alcanzarlo, e incluso si el virus fuera capaz de invadir o moverse de célula a célula, la velocidad de avance de los virus sería inferior a la de crecimiento del meristemo e impediría su invasión; otras hipótesis proponen una inhibición de la replicación de los virus en la zona meristemática debido a la alta tasa metabólica del meristemo y a la elevada concentración de reguladores en esa zona. Aunque el motivo de la ausencia de virus en el meristemo no está totalmente esclarecido, estas hipótesis o una conjunción de las mismas parecen ser bastante correctas.

FUENTE: 

http://www.monografias.com/trabajos12/aplicult/aplicult.shtml

3.3.1 Descripción e Importancia



En multitud de especies cuyo método de propagación habitual es de tipo vegetativo e incluso en algunas cuya propagación es por semilla, se encuentran problemas de contaminación por diversos microorganismos, que los métodos tradicionales de desinfección utilizados por los propagadores y viveristas no consiguen erradicar, ni siquiera mediante tratamientos químicos agresivos, esto conlleva una serie de pérdidas económicas por pérdidas de producción, de calidad de fruto y hasta de cosechas completas. Incluso utilizando técnicas de cultivo in vitro es a veces imposible eliminar a determinados organismos patógenos, como virus, micoplasmas, bacterias y hongos endógenos, algunos de los cuales se transmiten incluso vía semillas, y ante los cuales muchas veces son ineficaces los antibióticos, bactericidas y antivíricos añadidos a los medios de cultivo
Existen varios sistemas para sanear integralmente una planta eliminando los microorganismos que las infestan; sólo uno de ellos, la termoterapia (Kunkel, 1936; Kassanis, 1965), no necesita condiciones in vitro para aplicarse. Consiste en la incubación del espécimen a sanear en un ambiente con alta temperatura (35 a 40°C) y alta humedad, durante periodos de 20 días a varios meses, este método se aplica con éxito en frutales. En los otros sistemas de saneamiento se aplican técnicas de cultivo in vitro y se basan fundamentalmente en el cultivo de meristemos o ápices meristemáticos. Suelen utilizarse procedimientos mixtos que combinan termoterapia, microinjerto y formación de tallos adventicios con el cultivo de meristemos.

FUENTE: 

http://webapp.ciat.cgiar.org/biotechnology/cultivo_tejidos/capitulo31.pdf


                                                                                                                           
                                                                                                    

3.3 PLANTAS LIBRES DE PATÓGENOS



Muchos cultivos comerciales vegetales, particularmente los que son propagados vegetativamente, contiene virus sistemáticos, los cuales afectan su funcionamiento o abaten su rendimiento. Por tanto, antes de librarse comercialmente es deseable producir plantas libres de virus, que pueden ser clonalmente multiplicadas.
En muchas especies lo anterior puede lograrse con tratamientos con calor de varios órganos in vitro, o de plantas compuestas, así como con la aplicación de productos químicos (Hollings, 1965). Sin embargo, ciertos virus han resistido todas las pruebas de erradicación por estos medios y se hacen necesarios otros métodos.
Actualmente la alternativa de más éxito es el cultivo de meristemas apicales, frecuentemente combinado con quimioterapia o con tratamientos de calor. Cuando estos métodos son usados, las plantas no solo son liberadas del virus, sino también de hongos y otros patógenos.
El primer cultivo con resultados satisfactorios fue el de Morel y Martín (1952), quienes cultivaron ápices de dalias infectadas con virus y lograron obtener plantas sana. Morel (1955) realizó un cultivo meristemático con Cymbidium, Cattleya y Phajus, obteniendo orquídeas libres de virus, y en 1960 reporta que es necesario hacer ciertas modificaciones en el medio, ya que géneros como Vlanda y Phalaenosis no responden favorablemente (citado por Lecoufle, 1969).
FUENTE: 
http://www.monografias.com/trabajos12/aplicult/aplicult.shtml