La selección de plantas madres orientada a la producción de clones de calidad es una búsqueda que requiere algo de dinero, tiempo y paciencia, pero que se ve recompensada con una producción continua de clones 100% hembra de primera calidad y de buena hierba.
El sistema es sencillo aunque dependiendo de la variedad elegida, índica o sativa, del número de semillas que pensemos germinar y el precio de estas, nuestra inversión puede dispararse un poco. Por este motivo, cuando muchos cultivadores hacen los cálculos correspondientes tanto del gasto (se necesitan dos cuartos de cultivo, uno para crecimiento y otro para la floración, semillas, luz, tierra, abonos, material para hacer esquejes...) como del tiempo que les puede llevar hacer una selección (entre cuatro y cinco meses de media sí el proceso parte desde semilla), muchos optan por comprar un lote de buenos esquejes para seleccionar los mejores y hacerse así una madre decente, pues como hemos dicho antes, también se pueden obtener plantas madre a partir de esquejes de calidad (aunque estos sean esquejes de otros esquejes). Os aconsejamos encarecidamente que antes de hacer esto pidáis permiso a la persona "propietaria" de esa genética (a la que se los compráis o pedís), sobre todo si es un conocido. Pues para muchos cultivadores, sus "niñas" son sagradas y puede que no vean estas prácticas con buenos ojos.
Una buena solución para evitar que os "roben" una genética seleccionada es pasar o regalar siempre los esquejes o clones cuando estos ya han empezando a florar (aunque tengamos que forzar un poco el fotoperiodo) y muestren algún pistilo. De este modo será necesario el reflorarlos para inducirlos de nuevo al crecimiento y perderán gran parte de su vigor y su productividad quedando a salvo nuestra valiosa genética.
La Selección
La primera elección que debemos hacer es la de la variedad de planta que queremos cultivar y los rasgos concretos que buscamos en ella, como el vigor, la rapidez en el crecimiento, la producción de cogollos, la resistencia a enfermedades (sobre todo a hongos y mohos), el efecto al fumarla, y el sabor. Aunque debemos fijarnos también en otras características como su producción de tallos verdes, la fuerza y el vigor de las ramas de nuestras plantas o la facilidad para enraizar que tienen estas ramas.
La selección básicamente consiste en germinar de uno a dos paquetes de semillas, como media, de la variedad de nuestra elección, hacer un par de esquejes de cada fenotipo, cultivarlos y fumarlos para elegir de entre todas esas plantas, las hembras más fuertes, vigorosas, productivas, resistentes y sabrosas. En definitiva, seleccionar las mejores plantas hembra del conjunto para obtener de ellas una producción continuada de esquejes de calidad. En realidad podemos germinar todas las semillas que queramos ya que a más semillas sembradas más probabilidades tendremos de dar con alguna planta que tenga las características deseadas.
En principio, cualquier planta hembra, ya sea cultivada desde semilla o sea el esqueje de otro esqueje, e independientemente de su edad y estadio de desarrollo, puede convertirse en una planta madre. Aunque es importante recalcar que los mejores resultados se obtienen de plantas hembras sanas y seleccionadas por sus especiales características, con al menos dos meses de edad, y que no hayan sido refloradas. Las plantas hembras que han sido inducidas a florar y después a revegetar producen menos esquejes y de peor calidad, débiles y de lento enraizado. También se puede dar una degeneración si las plantas madre están infectadas por algún virus o por alguna enfermedad u hongo. No uséis nunca plantas enfermas, revegetadas o con estrés, ni ejemplares vulgares como plantas madre. Seleccionar solo aquellas plantas o esquejes sanos que muestren alguno de los rasgos antes mencionados, pues los esquejes que obtengamos a partir de estas serán idénticos a sus progenitoras, tanto para lo bueno como para lo malo.
BIBLIOGRAFIA :
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